Lone McLonegan: A Western Adventure

  • Desarrollador: Sonomio Games
  • Plataformas: PC y Nintendo Switch
  • Link Steam: Clicka aquí
  • Lanzamiento: 3 de noviembre de 2021

“¡Interrumpimos la retransmisión! ¡Últimas noticias! ¡Brag Badass acaba de atracar la reserva de oro del condado! ¡Su hazaña le lleva hasta el primer puesto de los forajidos más buscados, desbancando a Lone McLonegan hasta un humillante segundo puesto!”.

Con la necesidad de plasmar de forma literal la irrupción radiofónica que desviste el escenario de esta aventura –perdón: aventura-western–, y siendo Verónica Rodríguez y Antonio Carlón los únicos encargados de correr sus cortinas, el tren de AGOTY se abre camino hasta su parada en la basta Oldewell para vivir una cruzada estúpida. Necesariamente estúpida.

Cual perro que pone carita de bueno en medio de cojines recién acabados de destrozar. Cual niño que esconde el chocolate que su boca no consigue disimular. Cualquiera que garabatea, tacha o borra, en este caso, sin reparo sufrido. La vieja Oldewell, la cloaca del Oeste, deja paso a la flamante Badass Town, donde el autoproclamado sheriff arrambla con todo, y al que nuestro Lone McLonegan tendrá que destronar.

Con las botas que siempre hemos querido calzar. Ceñido, pero a salvo de un vetusto poncho a modo de un inventario inacabable al que solo una barba andrajosa –¡¡¡y pelirroja!!!– consigue llegar a hacer sombra. El sombrero, la espiga de trigo en la boca. Lone cabalga sin diligencia en multitud de escenarios de formas abstractas que homenajean, sin ser original en ello, a las vistas en Day of the Tentacle, pero con el obligatorio manto y sello del género western.

Y de escenarios, destinos, comercios, escondites o guaridas nos toca hablar. Y a la vez de sus puzles. Muy grato es que tener la curiosidad de “mirar ventana” o “mirar cuadro” derive en una resolución de puzle al descubrir consigo una nueva localización para nuestro mapa. También es obligatorio destacar puzles en los que tienes que regatear la cháchara de algún feriante para conseguir que se olvide de sucesos inmediatos. Buenos puzles, repleto inventario: tiempos de bonanza, sin Michael Landon, pero como sinónimo de felicidad.

“Toma, te lo cambio por…”. Tan justo es loar los puzles del párrafo anterior, como penalizar una cadena de trueques sin naturalidad alguna. Tan honesto es reafirmar que este tipo de humor es el que mejor le sienta al género, como a su vez desear haber soltado alguna carcajada más. Tan equitativo es incidir en que las animaciones y muchos de los escenarios son perfectibles, como asegurar que el ambiente de Badass Town Oldewell es sumamente agradable; deseas jugar, ansías ayudar a un tipo simplón que solo anhela recuperar su pedestal.

Lone McLonegan: A Western Adventure es, con sus virtudes y defectos, una aventura gráfica poseedora del tipo de puzles que más gustan a los irreductibles amantes del género. El pico, la cuerda, un chicle mascado… ¡¡¡LA PALANQUETA!!! ¡Con qué poco nos conformamos! Sin algoritmos, puntapié y una buena zarzaparrilla. Sin complejos, un meritorio proyecto del cual deseamos que sólo sea la primera parada de un tren que nunca deje de circular…

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