Lancelot’s Hangover: The Quest for the Holy Booze

  • Desarrollador: Jean-Baptiste de Clerfayt
  • Plataformas: PC
  • Lanzamiento: 1 de Octubre de 2020

Lancelot, perdón, “Sir Lancelot the Sexy”, un valiente caballero de la mítica Mesa Redonda —y sí, muy sexy— al que Dios, en plena resaca de nuestro atractivo protagonista, le otorga una inverosímil misión: encontrar el Santo Grial, ponerle algo de alcohol y regresar para celebrar la fiesta más monumental que Inglaterra haya visto jamás. ¿Nos vamos de copas?

La resaca de Lancelot no, la de Jean-Baptiste de Clerfayt, es el —genial— “malestar” de este joven desarrollador a modo de sátira religiosa e histórica que, lejos de aliviar sus síntomas bebiendo agua como todo “animal” racional, decide vomitar una aventura gráfica clásica que, pese a su apartado técnico algo limitado, nos llega con todos los elementos que en ellas siempre deberíamos encontrar.

De argumento seductor, casi tanto como el propio Lancelot, de mecánicas sencillas, de puzles e inventario notablemente equilibrados y de un guion que, a poder elegir, resulta fantástico disfrutarlo con ese ramarazo de auténtico humor que regala carcajadas sin gluten y que consiguen completar una aventura encomendada a Sir Galahad el Puro pero que, gracias a Dios —nunca mejor dicho— y a la disentería, será el destino del protagonista más sexy de la historia.

Así que efectivamente, Dios nos patea a un Reino de Francia donde todos los hombres son gays y las mujeres disfrutan de abundante vello en las asxilas. Lugar que rezuma vicio, depravación y drogas con sabor a pitufo. Lugar donde muchos creen que hay un parque temático llamado Disneyland, pero que Jean-Baptiste bien nos explica que se trata de Redemption Land, el paraíso para expiar todos nuestros pecados. Suponemos pues que Mickey y la demás fauna comprarían los terrenos en un siglo sin determinar…

Gays o no, en nuestra cruzada nos encontraremos con multitud de personalidades: El Cardenal Rechelieu, Francisco de Asís… más variopintas como Sylvain El Transformista o Malory, ya adorado desde aquí por sus cromos Panini de profetas, e incluso da tiempo para disfrutar de unos cameos muy críticos de los Reyes Felipe y Matilde de Bélgica. Aunque sí, de acuerdo, ninguno al nivel de Hipster Jesus; bendito sea.

Lancelot’s Hangover: The Quest for the Glory Booze es disfrutar de la perversión francesa que sufre un cuerpo de 50 kilos, adornado con unos slip Speedo rosas y, en lugar de la mítica espada Arondight de Lancelot, una inseparable jarra de cerveza. Inseparable como debería ser el género de la aventura gráfica a este descerebrado Jean-Baptiste de Clerfayt.

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