Willy Morgan and the Curse of Bone Town

  • Desarrollador: Imaginarylab
  • Plataformas: PC
  • Lanzamiento: 11 de Agosto de 2020

Que un adolescente viva solo en su casa podría ser sorprendente para cualquiera, pero ante nosotros nos encontramos a Willy, un joven intrépido y avispado como pocos, un joven que diez años atrás sufrió la desaparición de su padre –y en la actualidad las largas expediciones de su madre–, y ahora diez años después, recibirá una carta que lo cambiará todo…

Imaginarylab nos traslada a las deshabitadas calles de Bone Town, una antigua villa pirata donde disfrutaremos de toda una aventura gráfica al más puro estilo clásico; un paseo por unos escenarios y localizaciones alzados gracias a un apartado gráfico extremadamente cuidado y un guión previsible –aunque atractivo y embaucador–, que hará que la historia te envuelva desde el primer momento.

Historia que, como decimos, se desarrolla desde una carta remitida por Henry Morgan, padre de Willy, y para el mundo, uno de los arqueólogos más reconocidos del lugar. Ella obligará a Willy a montar su destartalada bicicleta y poner rumbo a Bone Town donde conocerá desde un posadero sospechoso e insufrible hasta la más agradable –y casi familiar– librera de biblioteca.

Casi familiar porque este, el de la librera, es uno de los innumerables guiños que nos trasladará a aquellas archiconocidas aventuras gráficas de principio de los 90. Todo el aroma de Indiana Jones and the Fate of Atlantis, todo la pillería de la saga Monkey Island.

Aspectos a destacar, su inventario. Y es que en esta aventura, aun siendo breve, dará para almacenar cuantiosa cantidad de objetos que necesitará Willy para localizar varios recortes de un mapa –decidme que ésto no os recuerda a algo– que esconde un bucanero secreto que nos ayudará a clarificar el enigma del Azote de los Mares.

En conclusión, una lacónica aventura de puzles agradables que nos hará “disfrutar” de las gentes de Bone Town, su marcado pasado y un sinfín de enigmas, o uno mayúsculo, que desvelará la verdad sobre nuestro padre y una ciudad a la que, por el bien de Willy, quizá no queramos volver jamás.

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