Sol705

  • Desarrollador: Patricio Land
  • Plataformas: PC y Android
  • Lanzamiento: 31 de Julio de 2020

Que el mejor amigo de una interminable noche de tormenta es el televisor, casi ni se pone en cuestión. Que después de años y años de servicio, este fiel aparato elige siempre las veladas de confinamiento para estropearse, ni cotiza tampoco en una apuesta. Y que, esta simpática cotidianidad –en la sombría región de Tucana– se vea adulterada por la arribada de un platillo volante, quizá no era la opción más deseable…

Meeno Estucco es el típico adolescente con escaso don de gentes. Después de una breve aparición a modo de prólogo con el ídolo de Meeno, el Profesor Romaniak, al cual ya le atisbamos una primera “conexión” con los alienígenas, nos adentraremos en la crueldad de un nuevo día en el colegio a lomos de nuestro imberbe protagonista.

Y es que “hippie asqueroso” es alguna de las más dulces galanterías que tiene que soportar Meeno. Esa, y la de convivir con el chico más popular del colegio: su hermano Gabriel, que para no decepcionar en su entrega a la causa de maltratar a Meeno, le chantajeará con chivarse a sus padres de sus pésimas notas si no colabora en la búsqueda de un bajista para la banda de rock de Gabriel.

La vida no sonríe a nuestro protagonista, aunque sí a nosotros, ya que Patricio Land nos prepara una retahíla de puzles por las calles de Tucana que en su mayoría bien merecen nuestra gratitud. Puzles de toda la vida que logran compensar ciertas carencias en lo técnico –con físicas algo estrambóticas en los movimientos de Meeno– que chirrían al compararse con unos decorados muy agradables pese a lo entoldado que se nos presenta el paisaje.

Alex Riveman, Padre Carlitos, Lena Haagen y, quizá sobremanera, María la tendera, son algunos destacados secundarios que animan el paseo por Tucana. Una ciudad que no merecía la inclusión de unos extraterrestes, y su devenir narrativo, que enturbian una aventura con poso de aspirar a más.

Sol705 es un día más en la vida de Meeno Estucco. Una aventura que incluso se atreve a soltar trazas de aquel “pixelhunting” que algún purista añora. Una obra que deja un sabor agridulce pero que, como destacamos, si te apetecen buenos puzles por encima de una gran historia, Sol705 es una excursión, aunque mejor no en cohete, que no debes obviar.     

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